lunes, 17 de noviembre de 2008

cafeína

Existe una planta orginaria de Etiopía, cuyas semillas cuando se tuestan, se muelen y luego se mezclan con agua hirviendo, dan como resultado una bebida inmensamente popular. El nombre se deriva del lugar de origen de tal semilla, la provincia de Kaffa, en Etiopía.


La bebida se extendió de Etiopía a Arabia, donde se volvió costumbre. El Islam prohibe la ingesta de bebidas alcohólicas o intoxicantes, por tanto el café se extendió muy rápido, por ser una opción en esas prohibiciones. Como el café es lo bastante estimulante sin llegar a intoxicar, fue permitido su consumo por las estrictas leyes del Islam. Es decir era un sustituto para el vino, de aqui viene la segunda teoría del nombre, ya que vino en árabe es "qahwah".


Desde Arabia paso a Europa en el siglo XV, los franceses llamaron café a la bebida y se hicieron muy aficionados a la misma, en estos tiempos se crearon establecimientos para beber café, las llamadas cafeterías, cafés o coffehouses


El rey Luis XV de Francia gastaba alrededor de 15,000 dólares anuales en café.


Los ingleses del siglo XV, acostumbraban añadirle mostaza en lugar de azúcar o leche.


El químico alemán Runge aisló en 1820 un alcaloide a partir de las semillas o bayas del café, éste resultó ser el componente estimulante del café, así que esta sustancia recibió el nombre de cafeina.


Los chinos preparaban una infusión con las hojas de un arbusto llamado "ch´a" o "tse" o " te" dependiendo la pronunciación de la provincia o region de China. Esta bebida se extendió también por Europa después de que lo hiciera el café, y fue desplazandolo en la preferecnia especialmente en el caso de los ingleses, donde acabó por imponerse la costumbre de beber Té.


Los rusos se refieren a la infusión como "chai" , los inglesese "tea", los franceses "thé", españoles "Té", alemanes "Tee".


El Té tambien contiene cafeína, aunque en un principio se pensaba que era otra sustancia llamada teína.


La cafeína se encuentra tambien en las semillas de un arbusto brasileño conocido como guaraná, al igual que en las hojas de la planta que sirve para elaborar la bebida tradicional de Sud America, el Mate.



El rey Gustavo III de Suecia estaba convencido de que el café era un veneno. Para demostrarlo, ordenó a un reo tomar café todos los días y a otro tomar té. El experimento, que fue seguido por una comisión médica, fue un fracaso: los primeros en morir fueron los médicos, después el rey, muchos años más tarde el condenado a beber té y por último el bebedor de café.